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jueves, 29 de octubre de 2009

EJERCICIO DE LA SEXUALIDAD, SEGUN LA IGLESIA (CARITAS IN VERITATE DE BENEDICTO XVI)

Caritas in veritate….comentario IV, sobre lo que dice la Iglesia Católica del ejercicio de la sexualidad (la moralidad en monterrey que fomenta j. leroux)
Por: dr kantu


A pesar de las noticias negativas que la prensa “bien organizada” da a la luz sobre las faltas que en el terreno de la castidad cometen desde obispos (como el de Uruguay), hasta el ultimo sacerdote, como si fueran los únicos en cometer ese tipo de faltas…(no justifico, pero a quien toca juzgar en primer termino es a Dios, y si hay alguna evidencia y se incurre en un delito civil, a la ley civil obviamente), pero en estos casos se erigen JUZGADORES desde periodistas como la articulista j. leroux, y otros , hasta el velador de la esquina,…no deja de sorprender la autoridad con la que hablan, personas que están alejadas de la iglesia y exigen un comportamiento ejemplar, ignorando que la castidad es un don de Dios y que lo que habría que hacer es pedirlo a Dios, rezar y practicar al menos alguna religión, y no solo ser en el mejor de los casos una persona “honrada” ya que con esa actitud se fomenta las acciones que ofenden a Dios, si no es que esas mismas acciones (las de convertirse en juez, y criticar negativamente a la iglesia Católica) son de hecho ofensas por lo menos a las personas, y que se vuelven ofensas a Dios.
La conducta desde mi punto de vista esta señalada en la así llamada regla de oro “haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti” (que son palabras incluidas en el evangelio cristiano).
A continuación copio una cita de “Caritas in veritate” que estoy comentando:

En el Capitulo IV, “n.44. La concepción de los derechos y de los deberes respecto al desarrollo, debe tener también en cuenta los problemas relacionados con el crecimiento demográfico. Es un aspecto muy importante del verdadero desarrollo, porque afecta a los valores irrenunciables de la vida y de la familia.
….La Iglesia, que se interesa por el verdadero desarrollo del hombre (varón y mujer), exhorta a éste a que respete los valores humanos también en el ejercicio de la sexualidad: ésta no puede quedar reducida a un mero hecho hedonista y lúdico, del mismo modo que la educación sexual no se puede limitar a una instrucción técnica, con la única preocupación de proteger a los interesados de eventuales contagios o del «riesgo» de procrear. Esto equivaldría a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad, que debe ser en cambio reconocido y asumido con responsabilidad por la persona y la comunidad. En efecto, la responsabilidad evita tanto que se considere la sexualidad como una simple fuente de placer, como que se regule con políticas de planificación forzada de la natalidad. En ambos casos se trata de concepciones y políticas materialistas, en las que las personas acaban padeciendo diversas formas de violencia. Frente a todo esto, se debe resaltar la competencia primordial que en este campo tienen las familias[111] respecto del Estado y sus políticas restrictivas, así como una adecuada educación de los padres.”

Con esta cita queda clara la posición que la iglesia católica toma respecto a la sexualidad, y por tanto como institución NO APRUEBA LAS FALTAS de aquellos que son sus miembros, aunque sean de la jerarquía o hayan recibido un sacramento sagrado como es el “orden sacerdotal”, pero tampoco aprueba una conducta libertina en esta materia en el matrimonio, y no es como piensan algunos y (otros como j. leroux se atreve a escribir) que en el matrimonio “se vale todo”.
No aprueba (la iglesia) lo que va en contra de la naturaleza humana y tampoco lo que los gobiernos y organizaciones que se creen de avanzada están promoviendo, como pueden ser: el divorcio, la esterilización forzada, que en México se practica y me consta por muchos casos con los que he tenido contacto, las uniones de personas del mismo sexo, etc.
También lo que respecta a la educación en esta materia es hora que los ciudadanos pidan a sus gobernantes y a los medios de información mas respeto en esta materia, y devuelvan a los padres de familia la responsabilidad de enseñar los valores que consideren mas importantes, y no dejar que en los libros que promueve la “educación publica ” se hable indiscriminadamente de métodos anticonceptivos, y del aparato reproductivo como si solo fuera una técnica, esto lo que esta provocando es una superficialidad en la practica sexual, y un desorden moral que nadie sabe exactamente donde terminara. Esta información indiscriminada ES QUERER APAGAR UN INCENDIO ARROJANDO GASOLINA.
Los primeros que deben “formarse” adecuadamente según las normas morales (o éticas), por lo menos las que rige la LEY NATURAL, son los padres de familia, si son cristianos según los mandamientos de la ley de Dios.
El ejercicio o la practica sexual tiene sus normas sociales, éticas (en el ámbito natural) y morales desde el punto de vista religioso, y cuando no se viven se provoca un desequilibrio y un desorden tanto a nivel psicológico de la persona involucrada, como de la sociedad (civil o religiosa) en la que se desenvuelven.

lunes, 20 de julio de 2009

EL HOMBRE ¿UN ATOMO PERDIDO EN EL ESPACIO? COMENTARIO II A LA CARITAS IN VERITATE

UN ATOMO PERDIDO EN EL UNIVERSO (comentario II) de la encíclica “Caritas in veritate” de Benedicto XVI.
El titulo que anoto en esta entrada es en contraposición de lo que en realidad afirma en el documento, donde dice que EL HOMBRE NO ES UN ATOMO PERDIDO EN UN UNIVERSO CASUAL.
Ya que considera la creación del hombre por parte de Dios a su imagen y semejanza, verdad que afirma la fe católica.
Y sobre el verdadero desarrollo del hombre encontramos lo siguiente:

En el Capitulo II dice,
“n. 29…Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de «ser más». El ser humano no es un átomo perdido en un universo casual[70], sino una criatura de Dios, a quien Él ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a transcenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo. Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino[71]. Y también se da el caso de que países económicamente desarrollados o emergentes exporten a los países pobres, en el contexto de sus relaciones culturales, comerciales y políticas, esta visión restringida de la persona y su destino. Éste es el daño que el «superdesarrollo»[72] produce al desarrollo auténtico, cuando va acompañado por el «subdesarrollo moral»[73].”
Aquí descubrimos la verdadera dignidad del hombre, y además en contra de aquellos reduccionistas que quieren ver en el hombre, la familia y la sociedad solo un “algo” incrustado en las relaciones interpersonales.
Este es el caso de j. Leroux (articulista en un periódico de monterrey) que con frecuencia solo quiere ver los actos humanos inmorales (en el campo de las relaciones sexuales como son la lujuria, la infidelidad matrimonial, etc.) desde la perspectiva “psicológica” sin tomar en cuenta la moral y la naturaleza racional del hombre, que funda la LEY NATURAL. Haciendo de cualquier acto humano (en el que esta en juego la inteligencia y la voluntad personal) algo para ser analizado como si solo reportara un placer, o fuera psicológicamente aprobado o reprobado, dejando a la moral fuera de sus comentarios, y haciendo una antropología reduccionista y dando opiniones que solo confunden a los muy perdidos que le consultan.
Por otra parte la mencionada j. leroux por no se que prejuicio religioso, casi siempre se expresa mal de la iglesia Católica, ofendiendo a muchos que profesamos la religión.
Si todo fuera historia y cultura…y agregaría reacciones o actitudes psicológicas, el hombre se empobrece y no se puede hablar de desarrollo, sino de un incremento (o cambio) o evolución, pero deja de lado un DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA. Dejándolo sin la fuerza espiritual y moral que tiene.
En esa misma línea están muchos de los políticos actuales, y de las agrupaciones que fomentan un feminismo enfermo, contra un “machismo” que ven como causa de todo mal, en nuestra cultura. No defiendo el machismo, y no estoy en contra de la verdadera dignidad de la mujer, pero partiendo de que el hombre y la mujer son PERSONAS con una trascendencia abierta a lo espiritual, donde encuentran su desarrollo integral.
El ateismo práctico que promueven algunas personas y algunas instituciones (sociales y políticas) e incluso algunos países, solo hace que el superdesarrollo fomente un SUBDESARROLLO MORAL.

lunes, 1 de junio de 2009

LA CULTURA Y FUNDAMENTOS RACIONALES DE LA ETICA.- CONGRESOS

Congreso internacional "Culturas y racionalidad"
Hace tres años, la Congregación para la Doctrina de la Fe planteó a algunos centros académicos de distintos países, por medio de una carta firmada por el prefecto, el entonces Cardenal Ratzinger, la posibilidad de colaborar en el estudio y evaluación de un tema «importante y urgente» para la Iglesia y la humanidad: «la presencia de los contenidos esenciales de la ley moral natural en la sociedad contemporánea».

En la carta se aludía a «la dificultad de hallar en el mundo actual un común denominador de principios morales, compartidos por todos, los cuales, basados en la constitución misma del hombre y la sociedad, puedan servir como criterios básicos para legislar sobre los problemas fundamentales que afectan a los derechos y deberes de todo hombre».

La respuesta de la Universidad de Navarra a lo largo de estos tres años se ha traducido en la organización de cinco congresos interdisciplinares en los que han tomado parte cientos de profesores, tanto de Navarra como de otros ateneos universitarios españoles y extranjeros. Como conclusión, en noviembre de 2007 tuvo lugar el congreso internacional “Culturas y Racionalidad”.

Líneas de diálogo y convergencia en la sociedad pluralista

El congreso reunió a medio centenar de especialistas de diferentes países y confesiones religiosas. En la conferencia inaugural, el rector de la Universidad, Ángel J. Gómez Montoro, describió algunos hechos que los defensores del relativismo ético suelen invocar para sostener sus ideas: «conflictos permanentes entre países y culturas, injustas invocaciones al nombre de Dios para justificar la violencia, ataques a la dignidad de la persona, abusos de poder contra la libertad religiosa...». A la vista de estos desórdenes, invitó a los participantes en el congreso a buscar entre todos, en un diálogo abierto y sincero, esos «fundamentos de una ética universal» de los que había hablado Benedicto XVI en un reciente discurso a la Comisión Teológica Internacional 1.

Diálogo racional entre distintos

¿Dónde encontrar esos principios fundamentales? El debate, muy rico en matices y puntos de vista, quedó centrado en tres grandes ideas. En primer lugar, la primacía de la razón frente a la fuerza, pues, como señaló el rector Gómez Montoro en su conferencia, «los peores muros son los que se construyen con prejuicios, no con ladrillos». Después, una apuesta decidida por el diálogo para tender puentes entre distintos. Y por último, la responsabilidad de los representantes religiosos, de los gobernantes y de los intelectuales llamados a liderar este diálogo racional entre culturas y religiones.

El congreso fue un buen ejemplo de que tal entendimiento es posible. El primer día estuvo dedicado al análisis de la cultura actual y al fenómeno de la globalización. Intervinieron, entre otros, Alejandro Llano, catedrático de Filosofía en la Universidad de Navarra; Margaret Archer, socióloga, de la Universidad de Warwick; Jean-Luc Chabot, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Grenoble 2; y Marcello Pera, ex-presidente del Senado italiano y catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Pisa.

En la segunda jornada se dialogó sobre las posibilidades y límites del multiculturalismo y sobre la importancia de los criterios de razón para afrontar los cambios culturales y sus correspondientes implicaciones en las valoraciones éticas, jurídicas y políticas. Entre los ponentes se encontraban Pierpaolo Donati, de la Universidad de Bolonia; Niyazi Öktem, de la Universidad de Estambul; Miguel García-Baró, de la Universidad Ponficia de Comillas; y Enrico Berti, de la Universidad de Padua. Berti, uno de los máximos expertos mundiales en el pensamiento de Aristóteles, habló de las ventajas y límites del consenso en relación con la verdad.

El último día congregó a teólogos de diferentes confesiones, como Hilarion Alfeyev, Obispo ortodoxo de Viena y de Austria y representante de la Iglesia ortodoxa rusa ante las instituciones europeas en Bruselas; Gunther Wenz, pastor luterano y decano de la Facultad de Teología evangélica de la Ludwig-Maximilians Universität de Munich; los rabinos Ángel Kreiman-Brill y Baruj Garzón; el Obispo de Cuenca, Mons. José María Yanguas; y el Arzobispo de Ratisbona, Mons. Gerhard Ludwig Müller.

jueves, 23 de abril de 2009

Leroux 1,070,000 sitios de Jesucristo y los niños

Este video es a proposito del articulo que escribe j. leroux el 23 de abril, sobre la frase de Jesucristo "dejan que se acerquen a mi" rfiriendose a los niños, y explica que paradojicamente encontro mas de 400mil sitios pero que no le reflejaban el amor de Jesucristo por los niños, .
Para buscar en google hay que usar las palabras acertadas "Jesucristo y los niños y hay mas de UN MILLON DE SITIOS.

martes, 21 de octubre de 2008

leroux y la moral en monterrey.

En la seccion vida de un periodico de monterrey,mexico. se publican los casos que envian los lectores, el 20/10 se expone el de una joven de 22 años que tiene un noviazgo y quiere saber cual es el limite en la relacion, en cuanto a la expresion del afecto.


Una premisa es que ella dice "EL SER HUMANO POR NATURALEZA ES SEXUAL" pero en el noviazgo hasta donde se puede expresar,o tener una relacion que sea intima sin llegar a un exceso (la fornicacion), y es aqui donde leroux no acierta.
La joven que consulta se dice de una familia catolica y todo lo sexual le parece prohibido, y claro que como afirma leroux se requiere reflexion y discernimiento para saber hasta donde. Pero lo que esta mal es que la relacion se debe mantener a un nivel que la moral lo permita y requieren para ese discernimiento una base moral, un conocimiento mas a fondo de los principios que rigen la moral.

Manifestar el afecto no esta prohibido en la religion catolica, menos si es entre una mujer y un hombre(durante el noviazgo, o el matrimonio), un padre y un hijo(a),una madre y su hijo(a) y asi entre hermanos, primos, etc. pero lo que se pasa del afecto (todo tiene un limite) y provoca pensamientos y deseos impuros esta moralmente reprobado en el evangelio,en donde se lee algo asi: si ves a una mujer y la deseas en tu corazon cometes adulterio,ver s. mateo 5,28 (espero se entienda).

Por lo que si en el noviazgo se quiere conservar la pureza que se exige debe mantener una relacion sana, afectuosa, de comunicacion para conocerse mejor, pero no un trato que le permita a el o a ella tener un afecto de excesiva sensualidad, que provoque pensamientos o deseos que son impuros.

"Lo normal" que dice la joven, comentan sus amistades (el exceso), es algo que es comun,y lleva a que no se vivan los valores y principios evangelicos. Y habra que considerar que lo normal es lo que se apega a la norma, y no lo que es comun y generalizado.

Ese tipo de enfoque como normal lo que es comun, es lo que en la sociedad empieza a resquebrajar la moral. Deja de existir una norma (o si existe o no) porque no se sabe para que esta la norma, solo se vive de acuerdo a lo que hacen los demas, y entonces se pierde el sentido de que es una relacion sana, y el deseo de una familia sana y estable, empieza a ser algo utopico.

Los valores morales y que se proponen en el evangelio es para el bien de la persona y de la sociedad, vivir conforme a lo que Dios pide es una garantia para la felicidad aunque este la vida llena de dificultades, y no exenta de peligros que llevan a los matrimonios a romperse, pero con la ayuda de Dios y un esfuerzo personal hay muchos matrimonios unidos y felices que gozaran de una paz y tranquilidad, que un enfoque tan solo natural y pscicologico e incluso antropologico-cultural no va a resolver nunca.

Dice en el articulo que lo "inmoral en ultima instancia es lo que puede dañarte" afirmacion equivocada, desde un enfoque recto en conciencia, ya que como anote antes lo inmoral es lo que va en contra de la norma, y la norma es la que esta expuesta en el evangelio, e incluso detallada en la practica por quienes tienen autoridad para hacerlo (un buen moralista) y no la pscicologia.

Las propias decisiones se deben tomar si hay madurez y conocimiento de lo correcto (moral) e incorrecto (inmoral) y si hay una conciencia recta y verdadera, y no solo si a mi me "parece" y "si los demas lo hacen o no lo hacen", si me "daña o no me daña" que tambien habra que tomar en cuenta, pero que se entiende por ¿daño? y habra que referirse a algo mas firme y fundamentado.

por: Kantu

kantu0220@gmail.com

http://drkantu-opinion.blogspot.com/

domingo, 5 de octubre de 2008

Cuenta el Laico con Dios?



"Moral laica"
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net

La llamada de Dios: anécdotas, relatos y reflexiones sobre la vocación
Alfonso Aguiló




Ética con Dios y ética sin Dios
Muchos padres y educadores están preocupados por la educación moral de sus hijos, alumnos, etc. Ven que bastantes de sus actuales problemas tienen la raíz en una deficiente o insuficiente formación básica en las convicciones morales, criterios de conducta, ideales de vida, valores, etc. Pero lo que más me llama la atención es que bastantes de esos padres y educadores, aun considerándose buenos creyentes, apenas cuentan con la fe a la hora de educar, y eso me parece un error de graves consecuencias.
Es cierto que se puede tener una moral muy exigente sin creer en Dios. Y también es cierto que existen personas de gran rectitud moral que no son creyentes. Y es verdad que se pueden encontrar doctrinas éticas respetables que excluyen la fe. Pero no veo que ninguna de esas razones haga aconsejable que una persona creyente eduque a sus hijos como si no tuviera fe, o que ignore la importancia que tiene la religión en la educación moral de cualquier persona.
De entrada, no veo cómo puede existir una ética que prescinda totalmente de Dios y pueda considerarse racionalmente bien fundada, pues la ética se remite a la naturaleza, y ésta a su autor, que no puede ser otro que Dios. Además, una ética sin Dios, sin un ser superior, basada sólo en el consenso social, o en unas tradiciones culturales, ofrece pocas garantías ante la patente debilidad del hombre o ante su capacidad de ser manipulado. Una referencia a Dios sirve –y la historia parece empeñada en demostrarlo– no sólo para justificar la existencia de normas de conducta que hay que observar, sino también para mover a las personas a observarlas. El creyente se dirige a Dios no sólo como legislador sino también como juez. Porque conocer la ley moral y observarla son cosas bien distintas, y por eso, si Dios está presente –y presente sin pretender acomodarlo al propio capricho, se entiende– será más fácil que se observen esas leyes morales.
O Dios o yo
En cambio, cuando se prescinde voluntariamente de Dios, es fácil que el hombre se desvíe hasta convertirse en la única instancia que decide lo que es bueno o malo, en función de sus propios intereses. ¿Por qué ayudar a una persona que difícilmente me podrá corresponder? ¿Por qué perdonar? ¿Por qué ser fiel a mi marido o mi mujer cuando es tan fácil no serlo? ¿Por qué no aceptar esa pequeña ganancia fácil? ¿Por qué arriesgarse a decir la verdad y no dejar que sea otro quien pague las consecuencias de mi error?
Quien no tiene conciencia de pecado y no admite que haya nadie superior a él que juzgue sus acciones, se encuentra mucho más indefenso ante la tentación de erigirse como juez y determinador supremo de lo bueno y lo malo.
Eso no significa que el creyente obre siempre rectamente, ni que no se engañe nunca; pero al menos no está solo. Está menos expuesto a engañarse a sí mismo diciéndose que es bueno lo que le gusta y malo lo que no le gusta. Sabe que tiene dentro una voz moral que en determinado momento le advertirá: basta, no sigas por ahí.
Sin religión es más fácil dudar si vale la pena ser fiel a la ética. Sin religión es más fácil no ver claro por qué se han de mantener conductas que suponen sacrificios. Esto sucede más aún cuando la moral laica se transmite de una generación a otra sin apenas reflexión. Como ha señalado Julián Marías, los que al principio sostuvieron esos principios laicos como elemento de un debate ideológico, tenían al menos el ardor y el idealismo de una causa que defendían con pasión. Pero si esa moral se transmite a los más jóvenes, a los hijos, y después a los hijos de estos, sin ninguna vinculación a creencias religiosas, es fácil que ese idealismo quede en unas simples ideas sin un fundamento claro, y por tanto pierden vigor.
Lo humano y lo sobrenatural a la vez
Cuando se niega que hay un juicio y una vida después de la muerte, es bastante fácil que las perspectivas de una persona se reduzcan a lo que en esta vida pueda suceder. Si no se cuenta con nada más, porque no se cree en el más allá, el sentido de última responsabilidad tiende a diluirse, y la rectitud moral se deteriora más fácilmente.
¿Y qué decir al que, a pesar de buscar a Dios, no tiene fe? Le diría que buscar a Dios es un paso importante, y que casi siempre supone tener ya algo de fe. Si la búsqueda es sincera, tarde o temprano lo encontrará. Yo recomendaría a esa persona que pensara en su propia conducta y en la verdad, que reflexionara sobre qué está bien y qué está mal, y que procurara actuar conforme a ello, pues tal vez es Dios precisamente quien se lo está pidiendo, y al obrar bien se dispone a descubrir a quien es la fuente del bien.
Hay ocasiones en que los motivos de conveniencia natural para obrar bien nos impulsan con gran fuerza. Pero hay otras ocasiones –y no son pocas–, en que esos motivos de conveniencia natural pierden peso en nuestra mente, por la razón que sea, y entonces son los motivos sobrenaturales los que toman un mayor protagonismo y nos ayudan a actuar como debemos. Prescindir de unos o de otros es un error moral y un error educativo de gran alcance. Por eso, los padres creyentes que dan poca importancia a la formación religiosa de sus hijos suelen acabar por darse cuenta de su error, pero casi siempre tarde y con amargura.

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