Este blog esta iniciando y hay un poco de varios temas con el tiempo se ira perfeccionando. Sobre todo importa expresar la opinion sobre asuntos sociales. http://kantu-opinion.blogspot.com/
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miércoles, 3 de febrero de 2010
lunes, 24 de noviembre de 2008
RELACIONES SEXUALES ...PORQUE ESPERAR
«Pienso así desde que tenía 14 años. Por aquel entonces ya había observado adónde llevaba la frivolidad sexual a bastantes de mis compañeros de escuela.
»Desde mi adolescencia pensé que la libertad sexual que yo más deseaba es la de estar un día felizmente casada. Y pensé que tenía que guardarme para el matrimonio, y nunca he tenido la más mínima duda sobre mi decisión.
»Y pensé que debía casarme con un hombre que tuviera un concepto suficientemente elevado de su futura esposa como para guardarse íntegro para ella. No es que sea lo único que valoro en un hombre, pero me resulta mucho más fácil confiar en alguien así.»
La que hablaba era una joven y brillante abogada británica llamada Angela Ellis-Jones, en el transcurso de un debate televisivo en la BBC. Defendía con llamativa desenvoltura una opinión poco corriente (al menos, en ese programa).
«Ya entonces —continuaba Ellis-Jones— me resultaba evidente que cuando se separa matrimonio y sexo, se difumina la diferencia entre estar casado y no estarlo, y, sin quererlo, se devalúa en esa persona la misma idea del matrimonio.
»La castidad antes del matrimonio es una cuestión importante. Cuanto más a la ligera entregue uno su cuerpo, tanto menos valor tendrá el sexo. Quien verdaderamente ama a una persona, desea casarse con ella. Una relación sexual sin matrimonio es necesariamente provisional, induce a pensar que es una prueba que aún está a la espera de si llega alguien mejor, y me valoro demasiado como para permitir que un hombre me trate de esa manera.
»Tal vez la postura que mantengo parece que me aísla, pero pienso que no es así: creo que el hombre sensato sólo verá en esos principios un motivo de mayor aprecio.»
Fascinaciones gratificantes Algunos piensan que lo realista es buscar cuanto antes gratificaciones eróticas, y facilitarlas a otros. Dicen que prefieren ese "pájaro en mano" a un amor ideal que ven como algo muy lejano. Y aunque es comprensible que una persona se deslumbre ante las gratificaciones inmediatas y las prefiera a todo lo que considera como promesas inciertas, parece claro que la tarea de construcción de la propia vida consiste precisamente en abrir horizontes nuevos al deseo, en aprender a valorar lo que todavía no tenemos en la mano pero que, por su valor, nos vemos llamados a alcanzar. Así lo entendía esta joven abogada británica.
Dejarse fascinar por el afán de saciar nuestros instintos es algo que impide alcanzar lo realmente valioso. La sexualidad fuera de su debido contexto responde a un impulso instintivo, que se inflama súbitamente y se apaga luego enseguida. Es una llamarada tan intensa como fugaz, que apenas deja nada tras de sí, y que con facilidad conduce a un círculo angosto de erotismo que, en su búsqueda siempre insatisfecha, considera que otros conceptos más elevados del amor son una simple ensoñación, cuando no un tabú o algo propio de reprimidos.
Pensando siempre en positivo Sócrates hablaba de una voz interior que le hablaba, le aconsejaba, le reprendía, le impulsaba a buscar la verdad. Esa voz es lo más lúcido de nosotros mismos, y nos advierte que no debemos quedarnos en las meras sensaciones, sino buscar la verdad que hay en ellas, su auténtico valor, y no el que está más a mano, sino el más profundo.
No se trata, por tanto, de controlar al modo estoico las tendencias instintivas. Se trata de desear ardientemente valores más altos. Más que control de los deseos, habría que hablar de recta búsqueda de la plenitud humana. No se trata de reprimir las tendencias, sino de saber orientarlas. Un director de orquesta no reprime a ningún instrumentista, sino que señala a cada uno el camino que debe seguir para realizar su función de modo pleno: en unos momentos habrá de guardar silencio, en otros tendrá que armonizarse con otros instrumentos, y otras veces deberá asumir un papel de mayor protagonismo.
Cuando alguien descubre la realidad del amor, tiene la certeza de haber descubierto una tierra maravillosa hasta entonces desconocida e insospechada. Se considera feliz y agraciado, y con razón. Es una lástima que por no acomodarse al ritmo natural de maduración del amor, algunos quieran comer la fruta verde y pierdan la meta que podrían haber llegado a alcanzar.
publico kantu0220@gmail.com
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»Desde mi adolescencia pensé que la libertad sexual que yo más deseaba es la de estar un día felizmente casada. Y pensé que tenía que guardarme para el matrimonio, y nunca he tenido la más mínima duda sobre mi decisión.
»Y pensé que debía casarme con un hombre que tuviera un concepto suficientemente elevado de su futura esposa como para guardarse íntegro para ella. No es que sea lo único que valoro en un hombre, pero me resulta mucho más fácil confiar en alguien así.»
La que hablaba era una joven y brillante abogada británica llamada Angela Ellis-Jones, en el transcurso de un debate televisivo en la BBC. Defendía con llamativa desenvoltura una opinión poco corriente (al menos, en ese programa).
«Ya entonces —continuaba Ellis-Jones— me resultaba evidente que cuando se separa matrimonio y sexo, se difumina la diferencia entre estar casado y no estarlo, y, sin quererlo, se devalúa en esa persona la misma idea del matrimonio.
»La castidad antes del matrimonio es una cuestión importante. Cuanto más a la ligera entregue uno su cuerpo, tanto menos valor tendrá el sexo. Quien verdaderamente ama a una persona, desea casarse con ella. Una relación sexual sin matrimonio es necesariamente provisional, induce a pensar que es una prueba que aún está a la espera de si llega alguien mejor, y me valoro demasiado como para permitir que un hombre me trate de esa manera.
»Tal vez la postura que mantengo parece que me aísla, pero pienso que no es así: creo que el hombre sensato sólo verá en esos principios un motivo de mayor aprecio.»
Fascinaciones gratificantes Algunos piensan que lo realista es buscar cuanto antes gratificaciones eróticas, y facilitarlas a otros. Dicen que prefieren ese "pájaro en mano" a un amor ideal que ven como algo muy lejano. Y aunque es comprensible que una persona se deslumbre ante las gratificaciones inmediatas y las prefiera a todo lo que considera como promesas inciertas, parece claro que la tarea de construcción de la propia vida consiste precisamente en abrir horizontes nuevos al deseo, en aprender a valorar lo que todavía no tenemos en la mano pero que, por su valor, nos vemos llamados a alcanzar. Así lo entendía esta joven abogada británica.
Dejarse fascinar por el afán de saciar nuestros instintos es algo que impide alcanzar lo realmente valioso. La sexualidad fuera de su debido contexto responde a un impulso instintivo, que se inflama súbitamente y se apaga luego enseguida. Es una llamarada tan intensa como fugaz, que apenas deja nada tras de sí, y que con facilidad conduce a un círculo angosto de erotismo que, en su búsqueda siempre insatisfecha, considera que otros conceptos más elevados del amor son una simple ensoñación, cuando no un tabú o algo propio de reprimidos.
Pensando siempre en positivo Sócrates hablaba de una voz interior que le hablaba, le aconsejaba, le reprendía, le impulsaba a buscar la verdad. Esa voz es lo más lúcido de nosotros mismos, y nos advierte que no debemos quedarnos en las meras sensaciones, sino buscar la verdad que hay en ellas, su auténtico valor, y no el que está más a mano, sino el más profundo.
No se trata, por tanto, de controlar al modo estoico las tendencias instintivas. Se trata de desear ardientemente valores más altos. Más que control de los deseos, habría que hablar de recta búsqueda de la plenitud humana. No se trata de reprimir las tendencias, sino de saber orientarlas. Un director de orquesta no reprime a ningún instrumentista, sino que señala a cada uno el camino que debe seguir para realizar su función de modo pleno: en unos momentos habrá de guardar silencio, en otros tendrá que armonizarse con otros instrumentos, y otras veces deberá asumir un papel de mayor protagonismo.
Cuando alguien descubre la realidad del amor, tiene la certeza de haber descubierto una tierra maravillosa hasta entonces desconocida e insospechada. Se considera feliz y agraciado, y con razón. Es una lástima que por no acomodarse al ritmo natural de maduración del amor, algunos quieran comer la fruta verde y pierdan la meta que podrían haber llegado a alcanzar.
publico kantu0220@gmail.com
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martes, 21 de octubre de 2008
leroux y la moral en monterrey.
En la seccion vida de un periodico de monterrey,mexico. se publican los casos que envian los lectores, el 20/10 se expone el de una joven de 22 años que tiene un noviazgo y quiere saber cual es el limite en la relacion, en cuanto a la expresion del afecto.
Una premisa es que ella dice "EL SER HUMANO POR NATURALEZA ES SEXUAL" pero en el noviazgo hasta donde se puede expresar,o tener una relacion que sea intima sin llegar a un exceso (la fornicacion), y es aqui donde leroux no acierta.
La joven que consulta se dice de una familia catolica y todo lo sexual le parece prohibido, y claro que como afirma leroux se requiere reflexion y discernimiento para saber hasta donde. Pero lo que esta mal es que la relacion se debe mantener a un nivel que la moral lo permita y requieren para ese discernimiento una base moral, un conocimiento mas a fondo de los principios que rigen la moral.
Manifestar el afecto no esta prohibido en la religion catolica, menos si es entre una mujer y un hombre(durante el noviazgo, o el matrimonio), un padre y un hijo(a),una madre y su hijo(a) y asi entre hermanos, primos, etc. pero lo que se pasa del afecto (todo tiene un limite) y provoca pensamientos y deseos impuros esta moralmente reprobado en el evangelio,en donde se lee algo asi: si ves a una mujer y la deseas en tu corazon cometes adulterio,ver s. mateo 5,28 (espero se entienda).
Por lo que si en el noviazgo se quiere conservar la pureza que se exige debe mantener una relacion sana, afectuosa, de comunicacion para conocerse mejor, pero no un trato que le permita a el o a ella tener un afecto de excesiva sensualidad, que provoque pensamientos o deseos que son impuros.
"Lo normal" que dice la joven, comentan sus amistades (el exceso), es algo que es comun,y lleva a que no se vivan los valores y principios evangelicos. Y habra que considerar que lo normal es lo que se apega a la norma, y no lo que es comun y generalizado.
Ese tipo de enfoque como normal lo que es comun, es lo que en la sociedad empieza a resquebrajar la moral. Deja de existir una norma (o si existe o no) porque no se sabe para que esta la norma, solo se vive de acuerdo a lo que hacen los demas, y entonces se pierde el sentido de que es una relacion sana, y el deseo de una familia sana y estable, empieza a ser algo utopico.
Los valores morales y que se proponen en el evangelio es para el bien de la persona y de la sociedad, vivir conforme a lo que Dios pide es una garantia para la felicidad aunque este la vida llena de dificultades, y no exenta de peligros que llevan a los matrimonios a romperse, pero con la ayuda de Dios y un esfuerzo personal hay muchos matrimonios unidos y felices que gozaran de una paz y tranquilidad, que un enfoque tan solo natural y pscicologico e incluso antropologico-cultural no va a resolver nunca.
Dice en el articulo que lo "inmoral en ultima instancia es lo que puede dañarte" afirmacion equivocada, desde un enfoque recto en conciencia, ya que como anote antes lo inmoral es lo que va en contra de la norma, y la norma es la que esta expuesta en el evangelio, e incluso detallada en la practica por quienes tienen autoridad para hacerlo (un buen moralista) y no la pscicologia.
Las propias decisiones se deben tomar si hay madurez y conocimiento de lo correcto (moral) e incorrecto (inmoral) y si hay una conciencia recta y verdadera, y no solo si a mi me "parece" y "si los demas lo hacen o no lo hacen", si me "daña o no me daña" que tambien habra que tomar en cuenta, pero que se entiende por ¿daño? y habra que referirse a algo mas firme y fundamentado.
por: Kantu
kantu0220@gmail.com
http://drkantu-opinion.blogspot.com/
Una premisa es que ella dice "EL SER HUMANO POR NATURALEZA ES SEXUAL" pero en el noviazgo hasta donde se puede expresar,o tener una relacion que sea intima sin llegar a un exceso (la fornicacion), y es aqui donde leroux no acierta.
La joven que consulta se dice de una familia catolica y todo lo sexual le parece prohibido, y claro que como afirma leroux se requiere reflexion y discernimiento para saber hasta donde. Pero lo que esta mal es que la relacion se debe mantener a un nivel que la moral lo permita y requieren para ese discernimiento una base moral, un conocimiento mas a fondo de los principios que rigen la moral.
Manifestar el afecto no esta prohibido en la religion catolica, menos si es entre una mujer y un hombre(durante el noviazgo, o el matrimonio), un padre y un hijo(a),una madre y su hijo(a) y asi entre hermanos, primos, etc. pero lo que se pasa del afecto (todo tiene un limite) y provoca pensamientos y deseos impuros esta moralmente reprobado en el evangelio,en donde se lee algo asi: si ves a una mujer y la deseas en tu corazon cometes adulterio,ver s. mateo 5,28 (espero se entienda).
Por lo que si en el noviazgo se quiere conservar la pureza que se exige debe mantener una relacion sana, afectuosa, de comunicacion para conocerse mejor, pero no un trato que le permita a el o a ella tener un afecto de excesiva sensualidad, que provoque pensamientos o deseos que son impuros.
"Lo normal" que dice la joven, comentan sus amistades (el exceso), es algo que es comun,y lleva a que no se vivan los valores y principios evangelicos. Y habra que considerar que lo normal es lo que se apega a la norma, y no lo que es comun y generalizado.
Ese tipo de enfoque como normal lo que es comun, es lo que en la sociedad empieza a resquebrajar la moral. Deja de existir una norma (o si existe o no) porque no se sabe para que esta la norma, solo se vive de acuerdo a lo que hacen los demas, y entonces se pierde el sentido de que es una relacion sana, y el deseo de una familia sana y estable, empieza a ser algo utopico.
Los valores morales y que se proponen en el evangelio es para el bien de la persona y de la sociedad, vivir conforme a lo que Dios pide es una garantia para la felicidad aunque este la vida llena de dificultades, y no exenta de peligros que llevan a los matrimonios a romperse, pero con la ayuda de Dios y un esfuerzo personal hay muchos matrimonios unidos y felices que gozaran de una paz y tranquilidad, que un enfoque tan solo natural y pscicologico e incluso antropologico-cultural no va a resolver nunca.
Dice en el articulo que lo "inmoral en ultima instancia es lo que puede dañarte" afirmacion equivocada, desde un enfoque recto en conciencia, ya que como anote antes lo inmoral es lo que va en contra de la norma, y la norma es la que esta expuesta en el evangelio, e incluso detallada en la practica por quienes tienen autoridad para hacerlo (un buen moralista) y no la pscicologia.
Las propias decisiones se deben tomar si hay madurez y conocimiento de lo correcto (moral) e incorrecto (inmoral) y si hay una conciencia recta y verdadera, y no solo si a mi me "parece" y "si los demas lo hacen o no lo hacen", si me "daña o no me daña" que tambien habra que tomar en cuenta, pero que se entiende por ¿daño? y habra que referirse a algo mas firme y fundamentado.
por: Kantu
kantu0220@gmail.com
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martes, 30 de septiembre de 2008
ORIENTACION EN EL NOVIAZGO A PUNTO DE...
Ideas para acertar en el noviazgo... y en el matrimonio
Si se cultivan los pasos del noviazgo, el éxito del matrimonio, de algún modo, está garantizado por ese aprendizaje en el amor. Es la tesis que sostiene el sacerdote Rafael Hernández Urigüen en su nuevo libro: "Noviazgo: ¿Seguros? Ideas para acertar". El volumen, que está prologado por el psiquiatra Enrique de Rojas, acaba de ser publicado por EIUNSA (Ediciones Internacionales Universitarias). El autor trabaja desde 1996 como capellán y profesor en ISSA (Instituto Superior de Secretariado y Administración de la Universidad de Navarra en San Sebastián), y forma parte del equipo de Capellanía del Colegio mayor Ayete, también en la capital donostiarra.
Entrevista Televisada(21' 11")
Miriam Díez i BoschSAN SEBASTIÁN, lunes, 18 agosto 2008 (ZENIT.org)
Noviazgo: ¿seguros? Ideas para acertar
Rafael Hernández Urigüen
Si el amor es un misterio, ¿cómo pueden haber "ideas" o "recetas" para un noviazgo?
El libro "Noviazgo: ¿seguros? Ideas para acertar" trata efectivamente del misterio del amor. El amor, que siempre tiene su fuente en Dios (Dios es Amor), sin dejar de ser un misterio inefable, se encarna personalmente.
Las mujeres y los hombres amamos, y en cada biografía humana se encuentra una historia de amor.
Por tanto, los diálogos de este libro giran alrededor de historias reales de universitarios y otros jóvenes que participaron a lo largo de diez años en un seminario interdisciplinar. A su vez relatan historias de amor (y de desamor) de otras personas.
En esas historias reales, con nombres ficticios por privacidad, se descubren planteamientos certeros que han llevado a un amor fiel, respetuoso y comprometido, junto a planteamientos erráticos que desembocan en fracasos estrepitosos. El libro no ofrece recetas, sino testimonios e ideas que iluminan para decidir bien sobre el amor.
Aquello de que "el amor es ciego"... ¿cómo lo interpreta?
Siguiendo la mejor tradición filosófica que considera al amor como una pasión. En las pasiones el mundo afectivo de la persona comienza llevando las riendas de la motivación. Si no intervienen pronto la razón y la voluntad, las pasiones y afectos pueden mover hacia decisiones equivocadas.
En este libro se analizan con ejemplos prácticos situaciones reales en las que la "maraña" de los sentimientos confunden a quienes experimentan de primeras el flechazo o el "fall in love" del que ya habló C.S. Lewis.
El doctor Rojas resume también en su prólogo esta idea: "Cuando el amor llega puede ser ciego, pero cuando se va es muy lúcido. De ahí la importancia de acertar en la elección y éste me parece un asunto central". Resulta novedosa en esta obra la importancia que se da al estudio de los diversos temperamentos humanos que ya desde el noviazgo han de tenerse en cuenta para acertar bien y no quejarse más tarde por la "incompatibilidad de caracteres". Finalmente se ofrecen pistas para crecer en lo que se ha denominado desde hace tiempo "inteligencia emocional".
¿Cuál es la premisa básica que presentaría a unos novios?
El libro: "Noviazgo: ¿seguros?" sostiene la tesis de que un noviazgo bien vivido configura, más de lo que habitualmente se piensa, el futuro del matrimonio.
Viene a afirmarse: "lo que decidas que sea tu noviazgo será tu futuro matrimonio". Como premisa básica considero que convendría corregir algunas patologías.
El noviazgo se mira muchas veces como un periodo previo al matrimonio, pero de mera transición, sin entidad propia, incluso se trivializa, quedándose en sólo flirt (juego insustancial de amor).
Por el contrario, es una etapa importantísima de conocimiento mutuo entre la mujer y el hombre, en la que existen unas reglas no escritas de sinceridad, respeto, amor verdadero, paciencia, conocimiento profundo, que muchas veces se pasan por alto y marcan para siempre la futura relación matrimonial.
Si se descuidan aparecerán en el futuro patologías que llevan a crisis muy difíciles de superar cuando una mujer y un hombre ya están definitivamente comprometidos. Si se cultivan los pasos del noviazgo, el éxito del matrimonio, de algún modo, está garantizado por ese aprendizaje en el amor.
Por tanto, el libro afirma que "más vale un trauma en el noviazgo, que un matrimonio traumático". Me explico: si durante el noviazgo se comprueba que aquella relación no "va en serio" encaminada al compromiso matrimonial, conviene romper con ella cuanto antes, asumiendo el dolor momentáneo como terapia, incluso si se es cristiano llamémosle cruz, evitando así un futuro desastroso de separaciones o rupturas matrimoniales.
Finalmente considero que, cuando se hayan conocido lo suficiente como para saber que por su compatibilidad de caracteres, valores, y proyecto de matrimonio, ese amor proyectado en el futuro será un matrimonio de verdad.
¿Es verdad que hoy la gente ya "no aguanta", como se decía antaño?
Aquí cuenta mucho la decisión. En los últimos años, las mujeres echan en falta que el hombre se decida a proponerles la fecha de la boda, y esta patología del hombre se refleja en algunas de las historias de mi libro. Para los cristianos, la oración la frecuencia de sacramentos, y una formación prematrimonial profunda, constituyen ayudas que propician decisiones acertadas.
En el Himno a la Caridad (1 Corintios 12, 31) de san Pablo se afirma que el amor "todo lo aguanta". Sin duda el amor cristiano está vertebrado por el sacrificio y no vivimos tiempos de afición a la Cruz.
De todas formas, en el mismo texto de la Carta a los Corintios, San Pablo describe características del amor en las que primero los novios y después los esposos han de poner de su parte: paciencia, afabilidad; magnanimidad; humildad; educación, generosidad; mansedumbre; olvido de los agravios; sinceridad...
Si uno de los dos no está dispuesto a cultivar estas actitudes durante el noviazgo, cuanto antes disuelvan su falsa relación mejor.
Por eso mi libro explica con historias reales en la importancia de conocerse bien y cultivar un amor paciente, detallista y respetuoso que todavía no es definitivo, pero que tiene un horizonte de compromiso.
Hay "teorías" o cosmovisiones cristianas sobre el matrimonio, ¿las hay también sobre el noviazgo?
Esa misma pregunta me la formulaba hace ahora doce años un joven musulmán. Por entonces estudiaba detenidamente dos preciosos documentos de la Iglesia católica que aconsejo meditar y difundir. "Sexualidad humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en familia", (8 diciembre 1995) y "Preparación al sacramento del Matrimonio", (13 de mayo de 1996). Los dos están editados por el Consejo Pontificio para la Familia.
En mi libro dialogo con los jóvenes sobre muchas de sus ideas. Entre ellas se afirma que los padres han de proponerse educar a sus hijos para el amor desde la infancia. Se anima también a que los padres introduzcan en la vida y el amor a los niños, y las madres a las niñas.
Hay referencias valiosas para evitar el machismo cultural y conseguir que el hombre respete a la mujer desde su primera infancia valorando lo que Juan Pablo II denominó "genio femenino".
Con el libro también he tratado de explicar por qué la visión cristiana desaconseja del todo a los novios mantener relaciones prematrimoniales.
Hay razones humanas, psicológicas y desde la antropología que fundamentan esta doctrina sobre la castidad en el noviazgo. Un capítulo del libro aborda este tema con argumentos profundos y contundentes bajo el título: "Los novios con futuro duermen bajo distinto techo".
Las relaciones prematrimoniales encierran la falacia de que un chico y una chica se entregan sus cuerpos sin entregarse definitivamente las personas por el previo compromiso matrimonial. Entregar el cuerpo sin comprometerse es siempre una relación falsa que acostumbra en el futuro a no entregarse verdaderamente y del todo en el matrimonio.
Las estadísticas que aparecen en el libro demuestran también que hay más porcentaje de separaciones y rupturas matrimoniales entre las parejas impacientes, que entre las que llegan vírgenes a la boda.
Un buen resumen de todo esto se encuentra en el Catecismo de la Iglesia: "Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad" (n. 2350).
En definitiva, me permitirá que evite utilizar la expresión "teorías cristianas" sobre el matrimonio o el noviazgo, pues la verdad cristiana sobre el amor, como nos recordó Benedicto XVI en su primera encíclica recupera sus valores más genuinos sin quitarle nada de su belleza: "Hace falta una purificación y maduración, que incluyen también la renuncia. Esto no es rechazar el eros ni « envenenarlo", sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza" (Deus Caritas est, n. 5).
La gracia purifica las escorias del amor librándolo del egoísmo y permitiéndole recuperar su original belleza y fuerza. La visión cristiana, permítame la expresión, ofrece una ecología del amor en su más genuina autenticidad.
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