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domingo, 28 de febrero de 2010

EL SIDA ¿POSTURA DE INTERESES O DE SALUD?

Postura de la Iglesia en torno al SIDA

Por: Jesús Domingo Martínez

Jueves, 16 de abril de 2009 A la pregunta de un periodista francés sobre la postura de la Iglesia en torno al SIDA, Benedicto XVI respondió que “no se puede resolver simplemente con la distribución de preservativos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”. La solución, añadió el Papa, se logrará con la “humanización de la sexualidad”. Los días siguientes, portavoces de gobiernos europeos criticaron duramente estas palabras. El secretario general del Ministerio de Sanidad español “pidió al Papa entonar el ‘mea culpa’ porque está dando un mensaje contrario a la evidencia científica”. Ahora, uno de los expertos más acreditados en investigación sobre prevención del SIDA da la razón a Benedicto XVI: “Las evidencias que tenemos apoyan sus comentarios. No podemos asociar mayor uso de preservativos con una menor tasa de SIDA”. Son palabras del director del Proyecto de Investigación de Prevención del SIDA de Harvard, Edward Green, quien afirma también: “El Papa tiene razón. Nuestros mejores estudios muestran una relación consistente entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor (no menor) tasa de contagios de SIDA”. “También me di cuenta de que el Papa dijo que la monogamia era la mejor respuesta al SIDA en África. Nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio”. Es más, Green sostiene que el modelo en la lucha contra esta enfermedad sigue siendo el ugandés, donde el gobierno adoptó en los años 80 un programa que decía “quédate con tu pareja o sé fiel”. “Allí, los programas han intentado modificar los comportamientos sexuales a un nivel más profundo”. Resulta que el Papa tiene razón, lástima que ni los medios ni los políticos parece que están dispuestos a rectificar. Pienso que el problema es más de intereses que de salud.

domingo, 1 de noviembre de 2009

PILDORA DEL DIA DESPUES RU-486, CONSECUENCIAS!!!

Senadora italiana advierte sobre los peligros de la RU486
martes, 06 de octubre de 2009
Carmen Elena Villa / Paola Binetti
Querer facilitar el aborto por medio de una píldora no reduce los traumas ni las heridas que este procedimiento puede dejar en una mujer y a la institución familiar. Y menos disminuye el atentado contra la vida del no nacido.

Así lo aclaró en entrevista con Zenit la senadora italiana Paola Binetti, directora del Departamento para la Investigación Educativa y Didáctica en la Universidad Campus Bio-Médico de Roma.
El pasado 30 de julio, la Agencia Italiana del Farmaco (AIFA), dio vía libre a la utilización de la píldora abortiva RU486. La senadora Binetti habló de las contradicciones de esta nueva medida, así como de las consecuencias morales y físicas de quien consume este fármaco para eliminar la vida del no nacido.

La senadora mostró su preocupación sobre cómo su país da así un nuevo paso atrás en materia de defensa de la vida, después de que hace 30 años fue aprobada la ley 194 en Italia que despenaliza el aborto en algunos casos.

¿Qué consecuencias tanto morales como legales trae el consumo de este fármaco?

El consumo de la RU486 no es otra cosa que un aborto que como tal tiene siempre las siguientes características: siempre es un drama, no es nunca un derecho, implica la pérdida de una criatura humana.
Hay siempre una alianza muy estrecha que se establece entre la madre y el hijo en cada embarazo. Que la mujer aborte quirúrgicamente o que aborte farmacológicamente, desde el punto de vista moral, no trae diferencias sustanciales.

La diferencia puede ser el hecho de que se está haciendo una política de comercialización del RU 486 que como generalmente ocurre, tiende a maximizar las ventajas de la píldora y a minimizar los aspectos más problemáticos. Entre las ventajas que propagan está la de la sencillez en el uso. Hay de alguna manera un “progreso tecnológico” que te hace pensar que abortar de esta manera puede ser menos doloroso, más discreto. Pero los hechos son muy diferentes.

La mujer que aborta ingiriendo la RU 486 hasta ahora se ha regido siempre de esta manera: va al hospital, recibe la receta y la medicina, el médico acepta que asume las consecuencias cuando la mujer regrese a su casa.

El mecanismo del aborto proporciona la separación del niño de la pared del útero y luego la eliminación a través de la hemorragia. En algunos casos, cuando la suministración ha superado la séptima semana, las mujeres describen que tanto la intensidad como la duración de los dolores es superior a la del aborto quirúrgico que es más rápido y controlado.

¿Cuáles son las manipulaciones que hay detrás de este lobby anti vida?
Se hace un marketing con una serie de ventajas que no son ciertas. De hecho, practicado de otra manera, puede ser más prolongado el tiempo del aborto menos doloroso pero no se debe de ningún modo pensar que quien ataca la RU 486 lo hace porque sostiene el aborto quirúrgico. Lo que queremos es desmontar una especie de mito y una especie de atmósfera que se ha creado en torno al aborto farmacológico que dice “la mujer puede hacerlo en casa” y esto puede hacer caer en una menor conciencia de la gravedad de lo que se está haciendo.

La preocupación de la Iglesia no es porque este aborto sea más grave que el otro, porque graves son todos de la misma manera, sino porque este tipo de aborto puede reducir en la mujer la conciencia de que el aborto es cuestión de la vida humana.

Desde hace 30 años cuando Italia aprobó la ley 194 para la “interrupción voluntaria del embarazo” nada se ha hecho para tutelar la maternidad a través de esta responsabilidad social y mientras tanto se ha hecho mucho para hacer la interrupción voluntaria del embarazo en cierto sentido más segura, rápida, etc.

¿A qué sector de la población cree que afecta más esta ley?
Creo que a las mujeres inmigrantes, porque las italianas tienen un mayor recurso a la anticoncepción. En Italia la natalidad es bajísima. Por cada pareja nacen 1,4 niños. Un riesgo que afecta más fácilmente a las mujeres inmigrantes para quienes la condición en la que se está la maternidad es muy difícil desde el punto de vista económico, desde el punto de vista de la seguridad del puesto de trabajo, el acceso a servicios, sobre todo si se trata de inmigrantes no regulares.

Pero lo que más preocupa es la difusión de la mentalidad abortiva. Por ejemplo, en China el aborto por mucho tiempo ha sido utilizado como control de la natalidad y han sido abortadas sobre todo las niñas. Tenemos ahora una generación totalmente descompensada.
Usted en varios de sus escritos habla de la vocación de toda mujer a la maternidad sea física como espiritual. ¿Cómo cree que el aborto hiere esta vocación?
Es la mentalidad abortiva la que hiere esta vocación. Creo personalmente que un exceso de concentración sobre sí misma, una mentalidad excesivamente individualista, es una antesala directa de la mentalidad abortiva. La maternidad es un dato que consagra, de alguna manera el cuerpo de la mujer en su más alta, extraordinaria y única capacidad de transmitir la vida.

Hasta ahora no se ha encontrado ninguna otra. Incluso cuando se piensa en la fecundación asistida, el cuerpo de la mujer se convierte en un hábitat natural, emotivo y también físico del bebé. La mujer que pierde esta sensibilidad no sólo pierde la sensibilidad de generar lazos, de generar relaciones, de crear redes y de construir un ambiente más humano y más rico. Esto es un empobrecimiento grandísimo para toda nuestra sociedad.
¿Qué consecuencias psicológicas puede generar en la mujer el uso de esta píldora y la difusión de una mentalidad anti vida?

Todos nosotros conocemos con estudios realizados por psiquiatras y psicoterapeutas lo que se llama el síndrome post aborto que tiene varias características similares a un síndrome post traumático de estrés. Para una mujer consciente, la pérdida del hijo queda como una herida para toda la vida y este hijo ausente se convierte en un acto irremediable que condiciona también la relación con los otros hijos. Siempre hay un hijo que no está más aquí. Permanece en la mujer la conciencia de que esto que ha hecho es algo grave.
Ciertamente después se da la argumentación que se da, que no podemos juzgar, que las condiciones de vida era muy difíciles pero lo que es claro es que nunca habrá razones suficientes para suprimir una vida. Es la misma persona quien conserva la idea de que si no hubiera ocurrido aquel aborto, quizás algunas cosas habrían sido diferentes. Esto altera la relación con sus compañeros, con sus hijos, con los hijos ausentes.
¿Cómo cree que la lucha de los movimientos pro vida puede ser entendida no sólo como una lucha ideológica sino como la defensa de un derecho fundamental?

El instinto materno pertenece a la madurez de la mujer. De cualquier manera define el paradigma de que siempre hay una predisposición a la relación de cuidado. Incluso la mujer desde muy pequeña muestra en sus gestos una sensibilidad particular hacia las relaciones de cuidado. Desde que nace muestra una mayor atención a los lazos, al valor de la amistad, con esta mayor sensibilidad y riqueza emotiva que se traduce en una necesidad de estar con el otro.
No se puede banalizar ni reducir a una ideología. Dios confía el hombre a la mujer. Cuando la mujer da la espalda a esta misión, no es sólo el hombre, es toda la humanidad que pierde esta dimensión de fragilidad experimentada y aceptada propiamente desde el interior de la esperanza de quien cuida de nosotros.

sábado, 24 de enero de 2009

PILDORA DEL DIA DESPUES

RU-486 pildora abortiva!!!...,etica?

TE RECOMIENDO EL VIDEO EN ESTE BLOG QUE SE LLAMA
"EL MILAGRO DE LA VIDA DE ENERO 2009"

Problemas éticos propios de la pildora abortiva.

La utilización de la píldora abortiva por tener como finalidad inmediata terminar con una vida humana, merece la misma valoración moral y ética que el aborto quirúrigico. Por ello, todo lo dicho en este campo sobre este último, es aplicable a la RU-486.

Sin embargo, determinados matices de la RU-486, especialmente la posibilidad de poder ser utilizada como método de planificación familiar, hacen que su valoración moral y ética requiera algunas consideraciones especiales.

En efecto, cuando se llevaron a cabo las primeras experiencias con la RU-486, se pensó, y así parece que también lo preveían sus promotores, que podría servir para realizar el aborto en un ámbito estrictamente personal. Se creía que al no requerir todo el acompañamiento sanitario que el aborto quirúrgico conlleva, éste se transformaría en un acto personal e íntimo. La mujer adquiriría la píldora, se la tomaría, y en su propia casa, trás una regla más o menos abundante, terminaría con ese embarazo no deseado. Esto abría una perspectiva, en cuanto al incremento de abortos se refiere, realmente imprevisible. Especialmente si, de esa forma, el aborto por la RU-486, se pudiera convertir en el más eficaz y sencillo método de planificación familiar. ¿Puede atisvarse lo que podría significar, en número de vidas humanas perdidas, el que se pudiera introducir la RU-486, como medio de planificación familiar, especialmente en el tercer mundo?. Pensando en esta finalidad, se estaba tratando de introducir el concepto de "regulador de la menstruación" para la RU-486. Con ello, se pretendía que la palabra aborto desapareciera del entorno de la RU-486, y con ello, toda la carga ética negativa que a esa palabra va unida. Se trataría únicamente de que cuando una mujer tuviera un retraso de la regla, se pudiera tomar la RU-486, y la regla le volvería. ¡Ni se plantearía siquiera la posibilidad de que estaba embarazada! ¡Ni mucho menos que estaba terminando con una vida humana, en este caso de un hijo suyo!. Para los abortistas, la batalla del aborto estaba ganada, simplemente por la vía de suprimirlo conceptualmente, pero el número de vidas humanas que se podrían perder, en este siglo XXI que se avecina, serían incalculables.

En este sentido, en el de intentar que el término aborto pudiera desaparecer del entorno de la RU-486, son muy significativos los comentarios que aparecieron en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine (327; 1088-9,1992), ironizando sobre el hecho de que la RU-486 pudiera ser un fármaco abortivo. Se comentaba en ese artículo, "algunos arguyen, incorrectamente, que el embarazo empieza con la fertilización, por lo que si la mifepristona actúa previniendo la implantación del concebido, es un fármaco abortivo. El embarazo comienza, sin embargo -se afirma en dicho artículo- cuando la implantación se completa. La implantación empieza a los cinco o seis días después de la fertilización y se completa ocho días después. Cuando un óvulo humano es fertilizado in vitro, no se puede decir que la mujer esté embarazada hasta que el embrión se ha implantado definitivamente en su útero. Lo mismo se puede decir para la fertilización in vivo. Ya que la acción contraceptiva de la mifepristona ocurre antes de la implantación, no se puede decir que sea un fármaco abortivo". Realmente es impresionante la manipulación de la verdad científica realizada por una revista médica de tan notable prestigio, con la única finalidad de tergiversar la realidad ética de la utilización de la RU 486.

Solo dos consideraciones a los anteriores comentarios. Primera, es verdad que el embarazo empieza cuando la implantación se consolida, unos catorce días después de la fertilización del óvulo. Pero, también es verdad, que la vida humana no empieza con el embarazo, empieza precisamente, catorce días antes, con la fertilización. Por tanto, cualquier interrupción de esa vida incipiente es un aborto. E1 embarazo es una etapa de la vida humana, no determina su inicio.

Segunda consideración, está aún, si cabe, científicamente más flagrante. La RU-486 no actúa solamente impidiendo la implantación, sino también favoreciendo la desimplantación, es decir interrumpiendo el embarazo, una vez que la anidación del embrión en el útero se ha producido. Esto está científicamente demostrado. Por lo tanto su acción abortiva, microabortiva si se quiere, es indudable.

Volviendo al tema inicial, la posibilidad de utilizar la píldora abortiva como método de planificación familiar. Dicha utilización se fundamentaba, como ya hemos comentado, en los escasos efectos secundarios que la RU-486 parecía que iba a tener. Es decir en los escasos efectos traumáticos de la RU-486 para la mujer. Esto, que en principio parecía que podría ser así, luego no pudo confirmarse, al comprobarse que la RU-486 tenía unos amplios efectos secundarios, por lo que su utilización se debería circunscribir exclusivamente al ámbito hospitalario, y con el exclusivo fin de abortar; por ello la posibilidad de utilizar la RU-486 como método de control demográfico se alejaba. Sin embargo, según datos muy recientes sobre experiencias realizadas en Escandinavia (Fértil Steril 79; 813-6, 1998), parece que, administrando pequeñas dosis de mifepristona (RU-486), se podría conseguir un estado de esterilidad permanente en la mujer, al convertir su endometrio en una superficie en la que el embrión no pudiera implantarse. Esta posibilidad de utilizar la RU-486 como método de planificación familiar reabriría de nuevo el debate ético sobre lo que podría suponer, en cuanto al coste de vidas humanas se refiere, el utilizar un sistema de planificación familiar basado en un método abortivo.
referencia:
http://bioeticaweb.com/

jueves, 20 de noviembre de 2008

RU-486 pildora abortiva!!!...,etica?

TE RECOMIENDO EL VIDEO EN ESTE BLOG QUE SE LLAMA
"EL MILAGRO DE LA VIDA DE ENERO 2009"

Problemas éticos propios de la pildora abortiva.

La utilización de la píldora abortiva por tener como finalidad inmediata terminar con una vida humana, merece la misma valoración moral y ética que el aborto quirúrigico. Por ello, todo lo dicho en este campo sobre este último, es aplicable a la RU-486.

Sin embargo, determinados matices de la RU-486, especialmente la posibilidad de poder ser utilizada como método de planificación familiar, hacen que su valoración moral y ética requiera algunas consideraciones especiales.

En efecto, cuando se llevaron a cabo las primeras experiencias con la RU-486, se pensó, y así parece que también lo preveían sus promotores, que podría servir para realizar el aborto en un ámbito estrictamente personal. Se creía que al no requerir todo el acompañamiento sanitario que el aborto quirúrgico conlleva, éste se transformaría en un acto personal e íntimo. La mujer adquiriría la píldora, se la tomaría, y en su propia casa, trás una regla más o menos abundante, terminaría con ese embarazo no deseado. Esto abría una perspectiva, en cuanto al incremento de abortos se refiere, realmente imprevisible. Especialmente si, de esa forma, el aborto por la RU-486, se pudiera convertir en el más eficaz y sencillo método de planificación familiar. ¿Puede atisvarse lo que podría significar, en número de vidas humanas perdidas, el que se pudiera introducir la RU-486, como medio de planificación familiar, especialmente en el tercer mundo?. Pensando en esta finalidad, se estaba tratando de introducir el concepto de "regulador de la menstruación" para la RU-486. Con ello, se pretendía que la palabra aborto desapareciera del entorno de la RU-486, y con ello, toda la carga ética negativa que a esa palabra va unida. Se trataría únicamente de que cuando una mujer tuviera un retraso de la regla, se pudiera tomar la RU-486, y la regla le volvería. ¡Ni se plantearía siquiera la posibilidad de que estaba embarazada! ¡Ni mucho menos que estaba terminando con una vida humana, en este caso de un hijo suyo!. Para los abortistas, la batalla del aborto estaba ganada, simplemente por la vía de suprimirlo conceptualmente, pero el número de vidas humanas que se podrían perder, en este siglo XXI que se avecina, serían incalculables.

En este sentido, en el de intentar que el término aborto pudiera desaparecer del entorno de la RU-486, son muy significativos los comentarios que aparecieron en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine (327; 1088-9,1992), ironizando sobre el hecho de que la RU-486 pudiera ser un fármaco abortivo. Se comentaba en ese artículo, "algunos arguyen, incorrectamente, que el embarazo empieza con la fertilización, por lo que si la mifepristona actúa previniendo la implantación del concebido, es un fármaco abortivo. El embarazo comienza, sin embargo -se afirma en dicho artículo- cuando la implantación se completa. La implantación empieza a los cinco o seis días después de la fertilización y se completa ocho días después. Cuando un óvulo humano es fertilizado in vitro, no se puede decir que la mujer esté embarazada hasta que el embrión se ha implantado definitivamente en su útero. Lo mismo se puede decir para la fertilización in vivo. Ya que la acción contraceptiva de la mifepristona ocurre antes de la implantación, no se puede decir que sea un fármaco abortivo". Realmente es impresionante la manipulación de la verdad científica realizada por una revista médica de tan notable prestigio, con la única finalidad de tergiversar la realidad ética de la utilización de la RU 486.

Solo dos consideraciones a los anteriores comentarios. Primera, es verdad que el embarazo empieza cuando la implantación se consolida, unos catorce días después de la fertilización del óvulo. Pero, también es verdad, que la vida humana no empieza con el embarazo, empieza precisamente, catorce días antes, con la fertilización. Por tanto, cualquier interrupción de esa vida incipiente es un aborto. E1 embarazo es una etapa de la vida humana, no determina su inicio.

Segunda consideración, está aún, si cabe, científicamente más flagrante. La RU-486 no actúa solamente impidiendo la implantación, sino también favoreciendo la desimplantación, es decir interrumpiendo el embarazo, una vez que la anidación del embrión en el útero se ha producido. Esto está científicamente demostrado. Por lo tanto su acción abortiva, microabortiva si se quiere, es indudable.

Volviendo al tema inicial, la posibilidad de utilizar la píldora abortiva como método de planificación familiar. Dicha utilización se fundamentaba, como ya hemos comentado, en los escasos efectos secundarios que la RU-486 parecía que iba a tener. Es decir en los escasos efectos traumáticos de la RU-486 para la mujer. Esto, que en principio parecía que podría ser así, luego no pudo confirmarse, al comprobarse que la RU-486 tenía unos amplios efectos secundarios, por lo que su utilización se debería circunscribir exclusivamente al ámbito hospitalario, y con el exclusivo fin de abortar; por ello la posibilidad de utilizar la RU-486 como método de control demográfico se alejaba. Sin embargo, según datos muy recientes sobre experiencias realizadas en Escandinavia (Fértil Steril 79; 813-6, 1998), parece que, administrando pequeñas dosis de mifepristona (RU-486), se podría conseguir un estado de esterilidad permanente en la mujer, al convertir su endometrio en una superficie en la que el embrión no pudiera implantarse. Esta posibilidad de utilizar la RU-486 como método de planificación familiar reabriría de nuevo el debate ético sobre lo que podría suponer, en cuanto al coste de vidas humanas se refiere, el utilizar un sistema de planificación familiar basado en un método abortivo.
referencia:
http://bioeticaweb.com/

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